(…)
“-lo esencial
es que haya playa y árboles y plantas,
más pájaros que cantan-. Casi solas
miramos las olas que el viento sur levanta. Nada hay,
ningún quehacer salvo mirar, ver
y ponerle apellido a cada cosa, por no saber
cómo se llama: arbusto de jardín o pajarito
de pecho anaranjado. Y para leer, si caminamos,
sólo están los nombres de las casas
-De enero a enero, Rincón soleado-,
la patente de un raro auto que pasa
y la caprichosa signatura
de alguna nube oscura que inventa un contraluz.”
“Lugares Amenos”, Mirta Rosenberg en “El Árbol de Palabras”
*Fotografías tomadas en Claromecó, Provincia de Buenos Aires, Argentina. -entre algún 31 de diciembre y un 15 de enero, todos los veranos de mi vida-.
Claromecó
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(...)
“-lo esencial
es que haya playa y árboles y plantas,
más pájaros que cantan-. Casi solas
miramos las olas que el viento sur levanta. Nada hay,
ningún quehacer salvo mirar, ver
y ponerle apellido a cada cosa, por no saber
cómo se llama: arbusto de jardín o pajarito
de pecho anaranjado. Y para leer, si caminamos,
sólo están los nombres de las casas
-De enero a enero, Rincón soleado-,
la patente de un raro auto que pasa
y la caprichosa signatura
de alguna nube oscura que inventa un contraluz.”
“Lugares Amenos”, Mirta Rosenberg en “El Árbol de Palabras”
*Fotografías tomadas en Claromecó, Provincia de Buenos Aires, Argentina. -entre algún 31 de diciembre y un 15 de enero, todos los veranos de mi vida-.